Nosotras No Elegimos

Engañé A Todos

Con solo nueve años empieza mi historial de terapeutas por ya considerarme rebelde, tan incansable como insufrible. Mientras, mi pobre ‘nanny’, luchaba con la comida y negociaba el plato de comida conmigo. En fin…, así por muchos años. Mis nervios y mis síntomas de malestar, frente a los que yo me rebelaba inconscientemente, yo lo pagaba con la alimentación, era involuntario en mí, no era un capricho, menos aún nada que ver con la MODA. En mi mundo, en ese pequeño mundo pero tan grande a la vez, en el que vosotros padres y familia pensáis que a personitas tan pequeñas puede que no les pase nada o que, simplemente, penséis que muchas reacciones sean por rebeldía|capricho o, como muchos decís: LO HAN ELEGIDO ¡Cuidado! Sí que pasa, y estáis a tiempo de daros la oportunidad de profundizar en la comprensión de vuestros hijos. Nosotr@s NO elegimos nada, os lo puedo asegurar. Para que el cerebro sin acabar de conformar de un niño|niña elija algo, existen unos detonadores que afectan al cognitivo de ese pequeño ser que aprende, como todos, a golpes.

Porque a mi me pasó, y fui una niña a la que su madre le dio, y me sigue dando, muchísimo amor, cuidados, atenciones… tengo una madre como ha de ser una buena madre, como muchas tenemos. Tener padres divorciados no implica vivir en un hogar desestructurado, ni mucho menos. Ni tampoco he podido campar a mis anchas, libremente. Mi madre, es para sus hijos un referente, que nos inculcó valores y nos enseñó prioridades; es un pilar fundamental para nosotros. También nuestro padre lo es, pero él no vivió mi enfermedad; por tanto nada que reprocharle… ni agradecerle en esa fase de mi vida.

Y explico todo esto, no para que ella lo lea, que lo leerá, sino para que se entienda que por las circunstancias que le tocó vivir, nunca pudo estar a nuestro lado, siempre trabajando, viviendo por y para nosotros; pero yo anhelaba siempre tenerla. Solo estaba ella para sustentarlo todo. Esa situación es un buen campo de cultivo para enfermedades como la nuestra.

Y así, fui creando mi micro mundo, con barreras de silencios, adhiriendo a él personajes y factores que marcaron mi vida desde niña con mucho dolor y que fui callando, precisamente por el MIEDO que nombraba antes, quizás a no alcanzar mis sueños, a causar dolor. Me sentía muy perdida. Mi personalidad de aparente de seguridad, de ‘no pasa nada’ y de estar muy bien, encubría todo mi mundo débil, frágil ¡Era de todo menos fuerte!

Lo supe enmascarar todo muy bien. Engañé mucho a mi madre, a los terapeutas de aquella época, porque me veían siempre feliz. Engañé a todos. Padres, familias… ¡es tan fácil engañaros! Mentir no es tan fácil, una madre o un padre avispado, enseguida lo detectan pero ¿engañaros? no lo dudéis; sin dedicación a esas criaturitas, dedicación atenta, con buenas dosis de paciencia y comunicación, empeño en conocerlos, no descubriréis muchas cosas hasta pasado más tiempo del necesario.

Me arrepiento por mi y por mi madre, porque la historia que hemos pasada juntas ha sido muy difícil y dolorosa. Por suerte está teniendo un final feliz y, de momento, puedo contar la historia, pero el fin queda muy lejano porque el mal ya está hecho y es de por vida. Pero en esa etapa de los diez a los quince años, aun con la ayuda que tenía, había cosas que no sabía gestionar; lo único que pensaba, con mis escasos catorce o quince años, era terminar mi colegio y marcharme de casa para realizar mis estudios y acabar convirtiéndome en una gran Diseñadora de Modas, para ir dejando todo atrás y vencer mis miedos, mis crisis y todo lo que me oprimía y lo que nadie sabía. No sería tal y como lo imaginaba entonces y, lo peor, nunca iba a poder dejarlo atrás del todo.

Y Eso NO LO ELEGÍ YO! Y Seguí Y Perseguí Mi Sueño: La MODA

De nuevo fue mi aliciente para recargar mi vida, no para hundirme ¿sabéis por qué? porque en cada trazo expreso mi pasión, mis silencios y la belleza abstracta de este mundo imperfecto que me me inspira y no puedo expresar con palabras; lo traduzco en lo que para mí se convierte en mis obras maravillosas, las que me han motivado desde niña a no perder mi sueño, porque el artista nace no se convierte por impulso. Eso es el arte y eso es el artista. Y para mi la moda fue y es la herramienta perfecta para renacer de las cenizas.

Lo que sí puedo afirmar, hoy, es que ELEGÍ SER QUIEN SOY

Soy una mujer profesional que ha luchado por sus sueños, venciendo barreras y que ahora, a mis cuarenta y siete años, sigo diciendo NO a la enfermedad; sigo defendiendo SE PUEDE, SI SE QUIERE. Reconozco que mi problema es crónico, pero que no me ha vencido ni me vencerá. Aunque también os digo que, tanto yo como todas las personas que tenemos que enfrentarnos a historias muy parecidas:

¡NOSOTRAS NO ELEGIMOS A LA ENFERMEDAD!   

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