LA FUERZA DE CREER Y DE QUERER

!DI QUE SÍ¡

Volvamos a la Fórmula Mágica, que me fue dando también las directrices para cimentar las claves indisolubles en mi nuevo YO y para decidir NO volver a MIRAR ATRÁS.

Pero antes de nada, hay algo que sí os quiero decir, ese Monstruo del que os hablaba en mi anterior escrito, en medio de mi mundo baldío controlado por él, terminó haciendo lo que nadie nunca imaginaría: ACTIVAR la tecla del piano de mi vida.

Creo que en la mente de cada ser humano existe una tecla que interpreta la nota más sensible, vulnerable e inactiva (en la gran mayoría) que, en tu peor momento y, aún más, cuando estas en el pozo de tu vida, si esta tecla no se activa, tu vida se va irremisiblemente al carajo; pero que, si tienes suerte y se da el tono adecuado, la historia es muy distinta. Esa tecla es:

LA FUERZA DE CREER Y DE QUERER

Aún recuerdo ese instante -escribiendo estas líneas revivo aquel maravilloso día y mi corazón vibra-, porque fue el día, fue el segundo, el fragmento de segundo, en que decidí volver a vivir, volver a renacer de mis cenizas y decirle ¡NO! a la enfermedad. En aquel momento, fue cuando supe que empezaría a construir mi camino hacia la libertad, que dentro de mí ya empezaba el cambio y solo me quedaba poner en marcha esa FUERZA DE CREER Y DE QUERER.

Os prometo que ese día volví a ver la luz, empecé a sentir que algo en mi empezaba a cambiar, que era mi momento para empezar a construir las llaves que abrirían los candados que ataban las cadenas que tenían presa mi VIDA

Allí recordé unas palabras de mi madre cuando iba a visitarme. Ella siempre me lo decía para darme ánimos, aunque nunca fluyeron en mí hasta ese día:

Tienta al futuro con amor, con el corazón. Busca una razón para vivir y ser feliz. Mas no busques razones para destruirte y querer morir.

¡Qué razón tenía mi madre! como siempre la tienen ellas. Fue mi momento para empezar el cambio; para activar y poner en marcha poco a poco, las herramientas que esa nueva fuerza de creer y querer influía en mí para tirar adelante y, a la vez, querer pintar en mi nuevo mundo una sonrisa de esperanza.

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