Formula mágica

Mis compañeras empezaron a cuestionar mi cambio día tras día. Fue muy divertido porque cada día me decían: MAPYTA ¿estás enamorada? JAJAJA ¡NO! Por supuesto que no. Y entonces ¿a qué se debe tu cambio, a qué se debe tu sonrisa, a qué se debe tu fuerza? ¡No entendemos nada! decían ¿No será que te cambiaron la medicación? porque si es así que nos den de esas pepas (pastillas) a nosotras también ¡JAJAJAJA!

Fui contundente en mi respuesta: ¡Escuchadme! Se acabó el consentirnos nuestra historia, se acabó el seguir alimentando la etiqueta, nos debemos a nosotras mismas ser felices. Si seguimos alimentando la historia de la enfermedad, gana el Monstruo. Hemos de cambiar la estrategia, vamos a engañar al Monstruo que habita en nuestro cerebro.

Yo decido no hacer caso a la enfermedad, obviarla pero no negarla, porque no se puede negar, está ahí, es el Monstruo. Y, para conseguirlo ¡EMPIEZO DICIENDO SÍ A LA VIDA! PORQUE NO QUIERO MORIR, QUIERO VIVIR Y BAILAR MIS SUEÑOS. Ahí os dejo la inquietud, vosotras mismas.

Esas son las pepas que me estoy auto medicando: las pepas del amor propio y de amor por la vida. Porque os prometo que, si nos montamos en este barco de la vida, lo lograremos. No olvidéis las opciones que nos quedan VIVIR y SER LIBRES o MORIR.

LA FORMULA MÁGICA: MI BANDERA

A partir de ese día, poco a poco, entre nosotras todo fue dando un giro en positivo, sobre todo en mí. De una u otra forma, mi fórmula mágica (fuerza de creer y de querer) se fue afianzando más y más.

Empecé a ENTENDERME y lo digo así ¿Sabéis por qué? Porque al hacerlo, esto marcó varias directrices en mi nuevo caminar que, juntas todas ellas, se convirtieron en mi bandera, mi estandarte, mi propio Arcoíris. Pero como este fenómeno espectral es interpretable según se vea y se mire, el mío es distinto con matices y atiende a razones muy concretas. Mi estandarte se tiñe de razones (directrices en mi futuro) asociadas a colores, por aquello de la moda, supongo:

Amarme = naranja, el color de la alegría

Sentir = amarillo, el color de la creatividad

Entenderme = azul, color de la confianza, de la fidelidad a ti mismo

Soñar = verde, el color de la esperanza

Amar = rojo, el color de la pasión, del amor

Respetarme = violeta o púrpura, el color que se asocia a la feminidad y a la relevancia personal

Que se resumen en una sola palabra: ASESAR, que la Real Academia de la Lengua Castellana explica como: «Adquirir seso o cordura», justo aquello que necesitaba en aquel momento

Hoy, al tener ese estandarte en mi vida –ASESAR-, alcancé varios puntos de fuerza, de firmeza y de seguridad. Cambié mis percepciones y os puedo decir que he aprendido a entender al que está a mi lado y he llegado a la conclusión de que, si nos aprendiéramos a mirar desde ese punto de entendimiento mutuo, no existiría lo que hoy enmarca dolorosamente esta sociedad: Egoísmo e intolerancia que ciega al fuerte y empequeñece al débil; donde el fuerte se vuelve gigante y el débil diminuto.

Es triste, ya veis el resultado y a lo que hoy nos enfrentamos en la sociedad con este tipo de actitudes, lo sabéis ¿no? Pues sí, es el BULLING social. Cruel y sin medida.

El Bulling es uno de los factores que contribuyen a alimentar al Monstruo. Muchos pensaréis, por desconocimiento, que no pasa nada, que no tiene nada que ver una cosa con la otra y os digo yo que sí que pasa, y no poco. El Bulling a los/las ‘diferentes’, sea cual sea esa diferencia, pasa facturas duras, graves, dolorosas… y muy costosas, en ocasiones irremediables. Y es aquí cuando voy a empezar a desmontar la teoría social que asevera que la MODA es culpable ¡Error!

Desde tu parte sana tú puedes crear, soñar, sentir –y reiteraré siempre- bailar tus sueños. No es la moda, soy yo. Y yo decidí emprender nuevamente mi sueño desde mi ‘parte sana’ obviando los mensajes torticeros de mi parte ‘no sana’. Lo estoy logrando y sé que lo voy a conseguir, muy a pesar de que entiendo que esto no tiene cura, estamos hablando de una alteración crónica, de por vida.

Mirad, mi día a día ‘encerrada’, era un paso a la par con todo lo que quería hacer y lo que no podía hacer por estar, precisamente, encerrada. Por un lado, estaba mi propuesta personal de NO MIRAR ATRÁS y, por otro lado, mi motivación profesional: Retomar el mundo de la moda.

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